lunes, 20 de enero de 2014

"EL COWBOY" de James Tate

Traduje un poema de James Tate (Kansas City, 1943), extraído de su último libro "The Ghost Soldiers" (2008, HarperCollins):


Alguien había extendido un rumor muy elaborado sobre mí, que yo estaba

en posesión de un ser extraterrestre,  y yo pensé que sabía quién

era. Era Roger Lawson. Roger era un bromista de la

peor clase, y hasta ahora yo no había sido una de sus víctimas, así que

de algún modo supe que mi turno había llegado. La gente aparcaba frente a mi

casa durante horas y hacía fotografías. Tuve que correr todas las persianas

y solo salía cuando era preciso. Entonces hubo una lluvia de

preguntas. "¿Qué pintas tiene?" "¿Qué le das de comer?" "¿Cómo

lo capturaste?"  Y yo simplemente negaba la presencia de un

extraterrestre en mi casa. Y, por supuesto, esto les excitaba

aún más. La prensa apareció y comenzó a merodear por

mi patio. Llegó a ser muy molesto. Venían más y más y

aparcaban arriba y abajo de la calle. Roger se lo curró

esta vez. Tenía que hacer algo. Al final, hice una declaración.

Dije: "El tipo murió en paz mientras dormía a las 11:02

la pasada noche." "Déjanos ver el cuerpo", pedían a voces. "Se convirtió

en humo instantáneamente", dije. "No te creo", dijo uno de

ellos. "No hay ningún cuerpo en la casa o yo lo habría enterrado

por mi cuenta", dije. La mitad de ellos se subió en sus coches y se

marchó. El resto mantuvieron su vigilancia, pero ahora más serios.

Salí e hice la compra. Cuando volví una

hora más tarde, la otra mitad se había ido. Cuando entré en la cocina

casi se me cae la compra. Había un tipo casi transparente

de un metro de altura con grandes ojos rosados. "¿Por qué

les dijiste que estaba muerto? Eso fue una mentira", dijo. "Hablas

inglés", le dije. "Escucho la radio. No fue muy

difícil de aprender. También tenemos televisión. Pillamos todos los canales.

Me gustan los cowboys, especialmente las películas de John Ford. Son las mejores",

dijo. "¿Qué voy a hacer contigo?", dije. "Llévame

a conocer a un auténtico cowboy. Eso me haría feliz", dijo. "Yo

no conozco a ningún auténtico cowboy, pero quizás podamos encontrar uno. Pero

la gente se volverá loca si te ven. Tendremos a la prensa siguiéndonos

a todas partes. Será la noticia del siglo", dije.

"Puedo hacerme invisible. No me cuesta mucho", dijo.

"Lo pensaré. Wyoming o Montana podrían ser el mejor lugar, pero

están muy lejos de aquí", dije. "Por favor, no te causaré

ningún problema", dijo. "Necesitaremos hacer algún plan", dije.

Dejé la compra en el suelo y comencé a guardarla. Intenté

no pensar en el significado cósmico de todo aquello. En vez de eso, lo

traté como a un niño inteligente. "¿Tienes algo de zarzaparrilla?",

dijo. "No, pero tengo zumo de naranja. Es bueno para tí",

dije. Lo bebió e hizo una mueca. "Voy a sacar los

mapas", dije. "Veremos cómo se llega allí". Cuando volví

estaba bailando en la mesa de la cocina, una especie de ballet, pero

muy triste. "Tengo los mapas", dije. "No los necesitaremos. Acabo

de recibir un mensaje. Voy a morir esta noche. Es de verdad un momento

feliz, y espero que me ayudes a celebrarlo viendo Los

Siete Magníficos", dijo. Me quedé allí con los mapas en la

mano. Sentí que me cubría una tristeza insoportable. "¿Por qué has

de morir?", dije. "El Padre decide estas cosas. Es problemente

mi recompensa por llegar aquí a salvo y encontrarte", dijo. "Pero

te iba a llevar a conocer a un auténtico cowboy", dije. "Imaginemos

que eres mi cowboy", dijo.

http://www.poetryfoundation.org/learning/guide/240106#poem

© 2008, James Tate / de la traducción: José María Martínez, 2014