jueves, 28 de noviembre de 2013

"ELM" de Sylvia Plath

Traduje "Elm", de SYLVIA PLATH:



OLMO



Conozco el fondo, dice ella. Lo conozco con mi gran raíz central:

Es lo que tú temes.

Yo no lo temo. Yo he estado allí.



¿Es el mar que oyes en mí,

sus insatisfacciones?

¿O la voz de nada, que fue tu locura?



El amor es una sombra.

Cómo mientes y suplicas por él.

Escucha: estos son sus cascos: se ha marchado, como un caballo.



Toda la noche galoparé así, impetuosamente,

hasta que tu cabeza sea una piedra, tu almohada una hierba rala,

resonando, resonando.



¿O debo traerte el sonido de los venenos?

Esto de ahora es lluvia, este gran silencio.

Y este es su fruto: blanco de hojalata, como arsénico.



He sufrido la atrocidad de las puestas de sol,

abrasada hasta la raíz,

mis rojos filamentos arden y resisten, un puñado de alambres.



Ahora me rompo en pedazos que se revuelven como mazas.

Un viento de tal violencia

no permite pararse a mirar: tengo que dar alaridos.



La luna es, también, despiadada: me arrastraría

cruelmente, puesto que es estéril.

Su resplandor me lacera. O quizá la tengo atrapada.



La dejo ir. La dejo ir

menguada y plana, como después de una cirugía radical.

Cómo me poseen y me abastecen tus malos sueños.



Estoy habitada por un grito.

En la noche aletea

buscando, con sus garras, algo que amar.



Estoy aterrada por esta cosa oscura

que duerme en mí;

todo el día siento sus blandos giros plumosos, su malignidad.



Las nubes pasan y se dispersan.

¿Son esos los rostros del amor, esos pálidos irrecuperables?

¿Es por algo así que agito mi corazón?



Soy incapaz de más comprensión.

¿Qué es esto, este rostro

tan asesino en su estrangular de ramas?--



Su beso ácido de serpiente.

Petrifica la voluntad. Estos son los lentos y aislados fallos

que matan, que matan, que matan.

©  Sylvia Plath , 1962 ( traducción de José María Martínez, 2013 )