miércoles, 23 de diciembre de 2015
LAND(E)SCAPE
Coágulos de agua nocturna
en el parabrisas.
El coche atropella despojos.
Sus faros deslumbran ácidos
alienígenas,
fosforescencias
como racimos de quistes.
Otros bultos se protegen
en torno a hogueras de pieles,
carcasas, tetra-bricks:
restos
de aluminio en las cenizas.
Alguien colgó de las ramas
jirones de celulosa, tiras de PVC
hecho harapos.
Se trata
de huir de esa lengua de cañas
y piedras,
de la riada de óxidos
electrodomésticos.
Salir vivo
cuanto antes de la grumosa
pesadilla.
--- una postal navideña de Tive Martínez, 2015
lunes, 24 de agosto de 2015
"SIAMESA", de MARÍA RAMOS
-- una reseña de José María Martínez, 2015
Igual estoy exagerando, pero afirmo que la almeriense María Ramos es autora de la mejor
traducción de Sylvia Plath en nuestro idioma con su versión transparente de "Tres Mujeres" (Nórdica,
2013). Ahora voy a exagerar con el elogio de su primer libro de poemas, el muy
esperado "Siamesa" que este verano nos ha traído El Gaviero.
Sin más miramientos: "Siamesa" lo tiene todo. Comenzando por el diseño tan
cuidado -herencia de Ana Santos-, la
excelente ilustración de portada de Cristina
Llorente y -aunque todo lo anterior importa mucho- una serie de poemas para
leer y volver a leer consciente de que me golpean, me sacuden y me hacen crecer
como hombre.
María Ramos ha escrito este libro diez años después de
su experiencia de maternidad precoz
en carne propia. El libro no viene, para nada, a decirnos lo bonito que es ser
madre. Aquí el colecho se da objetiva y brutalmente. Nace la hija y, de pronto,
la madre tiene dos cuerpos que cuidar. De repente, le crecen a la madre dos
brazos extra, porque no hay padre que colabore en la crianza.
Aquí todo se desdobla. En este parto sangriento, junto
a la hija, la madre da a luz a "una
medusa", ese "pastel de
carne" que los médicos llaman placenta.
La maternidad convierte a la madre en animal por partida doble. "Siamesa" no se detiene a
glosar los beneficios del parto natural o la lactancia materna, que quedan para
las revistas donde aparecen esas fotos de bebés limpitos y sonrosados. Aquí la
madre pare "un aullido".
Aquí la niña es "un colibrí
enrojecido / que se acerca y chupa / mi cuerpo".
Otra cosa es que el dolor, el asco y la culpa se hagan
los dueños del cuerpo. Este tampoco es el caso. María Ramos se asume como poeta
desde el cuerpo. Sin necesidad de más explicaciones a los Guardianes de la
Compostura -quiero decir, de la Literatura. Y en ese cuerpo asumido, las
heridas hacen que la piel refulja: "Desnuda
soy / una manada de ciervos. // Púrpura, / no un pájaro muerto.
Si bien su experiencia de madre pudo ser privada, al
poetizarla queda transformada en experiencia de toda mujer. Todavía más: la maternidad
es la experiencia femenina por excelencia, la que la sociedad y la familia
espera. Pero María Ramos, madre sola y marginal, adopta la posición más
transcendente y transgresora.
"Siamesa" profundiza, además, en asuntos oscuros
como el del aborto, del que no he leído un texto que me conmueva y me convenza
más que el escrito por esta autora. Otro de los poemas , implacablemente bello,
va dirigido a la futura pareja, quien debe renunciar a la paternidad ya que
ella ha decidido no tener más hijos. Esto le convertirá nada más -y nada menos-,
ya no en padre, sino en "hermano".
Vuelvo a abrir el libro. Compruebo la dedicatoria: "Para ella". María Ramos toma
a su hija y camina con ella sobre sus hombros.
martes, 11 de agosto de 2015
Dos poemas de W. B. YEATS
RUMBO A BIZANCIO
Éste no es país para viejos. Los jóvenes
andan tomados del brazo, los pájaros en las ramas
(¡oh vidas efímeras!) con su canción.
Ríos saltadores, mares rebosantes de riqueza.
Pieles, plumas o escamas, todos celebran
cuanto es engendrado y nace y muere.
Presos de esta música sensual, ignoran
las obras del intelecto que no tiene edad.
Un hombre viejo no es sino algo despreciable.
Un abrigo hecho jirones sobre una estaca, a menos
que el alma marque el compás y cante, cante alto
por cara jirón de su vestidura mortal,
pero no existe aquí escuela de canto, solo se estudian
los monumentos de su propia grandiosidad.
Por eso he cruzado los mares y he venido
a la ciudad sagrada de Bizancio.
Sabios que adoráis el fuego sagrado de Dios
dispuestos como en dorado mosaico,
traedme el fuego sagrado, volando en espiral,
para ser los maestros cantores de mi alma.
Devorad mi corazón (que, enfermo de deseo,
atado a un animal que agoniza,
ya no sabe qué es) y abrazadme
en el artificio de la eternidad.
Una vez fuera de natura, mi cuerpo
no tomará forma de cosa natural alguna,
sino la forma que los orfebres griegos
dieron al oro a martillazos y de oro esmaltaron
para mantener despierto a un aletargado emperador.
Posado sobre una rama dorada, cantaré
a los nobles hombres y mujeres de Bizancio
todo lo pasado, lo presente y lo que vendrá.
LOS HOMBRES MEJORAN CON LA
EDAD
Estoy
desgastado de sueños:
un tritón de mármol, expuesto a las inclemencias
en medio de la corriente.
Y el día entero contemplo
la belleza de esta mujer
como si fuera una bella fotografía
que hubiera encontrado en un libro,
complacido de llenarme los ojos
y los oídos que todo lo oyen,
un tritón de mármol, expuesto a las inclemencias
en medio de la corriente.
Y el día entero contemplo
la belleza de esta mujer
como si fuera una bella fotografía
que hubiera encontrado en un libro,
complacido de llenarme los ojos
y los oídos que todo lo oyen,
encantado
de no ser otra cosa que sabio
pues
los hombres mejoran con la edad.
Y
aun así, aun así,
¿es
éste mi sueño, o la verdad?
¡Ay,
si nos hubiéramos conocido
en
mi ardiente juventud!
Pero
me he hecho viejo entre sueños,
un
tritón de mármol, expuesto a las inclemencias
en
medio de la corriente.
-- poemas de William Butler Yeats (1865 - 1939)
-- traducción de José María Martínez, 2015
jueves, 23 de julio de 2015
"Hoz en la espalda", de ISLA CORREYERO
-- una reseña de José María Martínez
¿Cuál fue el último libro de Isla Correyero que tuviste la ocasión de leer, aquel que viste en tiendas o reseñado en prensa? ¿Tal vez fue "Amor tirano", con la añorada DVD Ediciones? Te recuerdo que ese libro fue publicado en enero de 2003, y anda tan buscado como su antología de poetas heterodoxos ("Feroces"), todavía más lejana en el tiempo y que ha adquirido cierta categoría mítica.
Quizás llegaste a saber de alguna oblicua manera que, el pasado 2014, la poeta anunció la creación de su propio sello editorial con un libro inédito junto a la reedición ampliada de "Diario de una enfermera", original de 1996. Con toda seguridad, no habrás tenido más noticia del proyecto. Catastróficas circunstancias lo llevaron al traste, para mayor crecimiento del malditismo y la marginalidad de su autora.
La buena noticia es que Isla Correyero regresa a Huerga & Fierro, donde ya publicara "Diario...", con nuevo poemario de título "Hoz en la espalda". Solo unos pocos espectadores lo conocían en su versión dramatizada (entonces todavía se titulaba "Divorcio") por el grupo de teatro de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca en 2014.
"Hoz en la espalda" se presenta como ópera (sic) divida en cinco cantos con siete personajes femeninos y uno masculino. Es, por tanto, un trabajo potencialmente ambicioso, con una estructura en actos que le aporta consistencia y empaque. Pero que nadie se asuste —Esta ópera u oratorio es un conjunto de poemas, ciertamente trabajados en su organización y cuidado en todos los detalles, pero poesía al fin y al cabo, sin acotaciones ni movimientos escenográficos. Es solo una manera que ha encontrado la autora de llamar la atención sobre la grandiosidad de su empeño, que es agotar al máximo y exprimir una temática hasta ahora inédita en la lírica española contemporánea.
Porque "Hoz en la espalda" va de eso, del hachazo a traición que supone para la mujer madura un divorcio tras toda una dedicada vida conyugal. Dicha temática la hemos encontrado más fácilmente en cine y telenovelas, en ciertas novelas femeninas, o directamente en las revistas y espacios televisivos de chafardeo sentimental, donde se explota el lado patético de los sentimientos, las lágrimas a chorro, el rímel corrido, los pobres niños que se quedan sin padre —puesto que la divorciada se acaba pareciendo mucho, en su explotación mediática, a otra figura nacional: la viuda desconsolada.
Como digo, no es habitual que todo un poemario gire o se estructure en torno a esta temática, que parecía condenada al escarnio y la mofa. No me iré con rodeos —El divorcio había quedado fuera de los asuntos serios y literarios, donde van entrando poco a poco otras experiencias sufridas por la mujer, como por ejemplo los malos tratos, la violación, la discriminación laboral y social. El divorcio nos parecía cosa más bien burguesa, algo baladí, una suerte de fracaso menor. Con "Hoz en la espalda", el divorcio adquiere ecos de honda tragedia y se convierte en tema literario por derecho propio.
Esta dignificación del drama de la mujer madura en nuestra sociedad basada en pequeños núcleos de convivencia, que se articulan en torno a una madre que cuida de la casa y de los hijos, más la ausencia —tan presente— de un padre que sale a trabajar y solo regresa para dormir, esta carga de profundidad sobre uno de los cimientos del patriarcado, la logra Isla Correyero con los recursos de una ópera del siglo XXI. Son cinco cantos/actos que consisten en una sucesión de arias brutales en verso libre, entrelazados por diferentes leitmotiv que se repiten implacablemente, arias femeninas que podrían ser interpretadas por la voz de Lulú de Alban Berg en una escenografía de interiores minimal y que son interrumpidas por la voz ominosa del hombre, que calla más de lo que canta.
En este momento, se me antoja una intuición terrible —Las siete voces femeninas son la voz de una misma mujer. No sé si un análisis textual concienzudo me daría la razón, pero a lo largo del poemario todo son indicadores: la camisa blanca, el perro Jacob, los hijos, la joven que es la excusa para la huída del marido, la casa que queda en propiedad de éste, el exilio de la desahuciada con sus escasas posesiones, el torpe consuelo de la poesía. De igual modo terrible, el hombre es uno solo y el mismo destructor de vidas para las siete mujeres.
"Hoz en la espalda", con su significativo subtítulo "Evolución de un divorcio", va un paso más allá de recibir y encajar los golpes —incluso más allá de ser una escritura femenina que consolará a una lectora modélica y de donde el incauto lector macho saldrá escaldado. En efecto, su estructura es evolución desde la negación (estupor ante los hechos), pasando por la ira, los pactos (el reconocimiento de la doble culpabilidad, la necesaria compasión), la depresión (por divorcio con la vida, más evidente en el marido cuya opción es el silencio), hasta culminar en el mayor de los esfuerzos —la aceptación.
La última serie de poemas, bajo el signo de la aceptación, resulta la parte más importante del poemario. La que debe haber costado más trabajo a la autora. En ellos vierte las conclusiones de toda una vida, como que la palabra nos salva (y el silencio de la incomunicación nos derrota), la fortuna de la libertad cuando la servidumbre acaba, la kantiana convicción de no poder ser feliz si no se tiene moral. Y la conclusión más bella y que corona todo el libro —La bondad es la base de nuestra civilización. Sin ella no hay Amor que valga.
En cuanto a la escritura de Isla Correyero, en este nuevo trabajo encontraremos las constantes de su obra. Las voces en primera persona tienen esa engañosa facilidad, ese don de la palabra que combina lo retórico con el habla común, la experimentación con la vulgaridad, para que cada verso empiece y acabe como debe. Isla Correyero puede ser formalmente una poeta barroca —y lo es sin duda en el sentido existencial. Pero cada una de sus palabras está escogida para golpear y doler como ninguna otra.
¿Cuál fue el último libro de Isla Correyero que tuviste la ocasión de leer, aquel que viste en tiendas o reseñado en prensa? ¿Tal vez fue "Amor tirano", con la añorada DVD Ediciones? Te recuerdo que ese libro fue publicado en enero de 2003, y anda tan buscado como su antología de poetas heterodoxos ("Feroces"), todavía más lejana en el tiempo y que ha adquirido cierta categoría mítica.
Quizás llegaste a saber de alguna oblicua manera que, el pasado 2014, la poeta anunció la creación de su propio sello editorial con un libro inédito junto a la reedición ampliada de "Diario de una enfermera", original de 1996. Con toda seguridad, no habrás tenido más noticia del proyecto. Catastróficas circunstancias lo llevaron al traste, para mayor crecimiento del malditismo y la marginalidad de su autora.
La buena noticia es que Isla Correyero regresa a Huerga & Fierro, donde ya publicara "Diario...", con nuevo poemario de título "Hoz en la espalda". Solo unos pocos espectadores lo conocían en su versión dramatizada (entonces todavía se titulaba "Divorcio") por el grupo de teatro de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca en 2014.
"Hoz en la espalda" se presenta como ópera (sic) divida en cinco cantos con siete personajes femeninos y uno masculino. Es, por tanto, un trabajo potencialmente ambicioso, con una estructura en actos que le aporta consistencia y empaque. Pero que nadie se asuste —Esta ópera u oratorio es un conjunto de poemas, ciertamente trabajados en su organización y cuidado en todos los detalles, pero poesía al fin y al cabo, sin acotaciones ni movimientos escenográficos. Es solo una manera que ha encontrado la autora de llamar la atención sobre la grandiosidad de su empeño, que es agotar al máximo y exprimir una temática hasta ahora inédita en la lírica española contemporánea.
Porque "Hoz en la espalda" va de eso, del hachazo a traición que supone para la mujer madura un divorcio tras toda una dedicada vida conyugal. Dicha temática la hemos encontrado más fácilmente en cine y telenovelas, en ciertas novelas femeninas, o directamente en las revistas y espacios televisivos de chafardeo sentimental, donde se explota el lado patético de los sentimientos, las lágrimas a chorro, el rímel corrido, los pobres niños que se quedan sin padre —puesto que la divorciada se acaba pareciendo mucho, en su explotación mediática, a otra figura nacional: la viuda desconsolada.
Como digo, no es habitual que todo un poemario gire o se estructure en torno a esta temática, que parecía condenada al escarnio y la mofa. No me iré con rodeos —El divorcio había quedado fuera de los asuntos serios y literarios, donde van entrando poco a poco otras experiencias sufridas por la mujer, como por ejemplo los malos tratos, la violación, la discriminación laboral y social. El divorcio nos parecía cosa más bien burguesa, algo baladí, una suerte de fracaso menor. Con "Hoz en la espalda", el divorcio adquiere ecos de honda tragedia y se convierte en tema literario por derecho propio.
Esta dignificación del drama de la mujer madura en nuestra sociedad basada en pequeños núcleos de convivencia, que se articulan en torno a una madre que cuida de la casa y de los hijos, más la ausencia —tan presente— de un padre que sale a trabajar y solo regresa para dormir, esta carga de profundidad sobre uno de los cimientos del patriarcado, la logra Isla Correyero con los recursos de una ópera del siglo XXI. Son cinco cantos/actos que consisten en una sucesión de arias brutales en verso libre, entrelazados por diferentes leitmotiv que se repiten implacablemente, arias femeninas que podrían ser interpretadas por la voz de Lulú de Alban Berg en una escenografía de interiores minimal y que son interrumpidas por la voz ominosa del hombre, que calla más de lo que canta.
En este momento, se me antoja una intuición terrible —Las siete voces femeninas son la voz de una misma mujer. No sé si un análisis textual concienzudo me daría la razón, pero a lo largo del poemario todo son indicadores: la camisa blanca, el perro Jacob, los hijos, la joven que es la excusa para la huída del marido, la casa que queda en propiedad de éste, el exilio de la desahuciada con sus escasas posesiones, el torpe consuelo de la poesía. De igual modo terrible, el hombre es uno solo y el mismo destructor de vidas para las siete mujeres.
"Hoz en la espalda", con su significativo subtítulo "Evolución de un divorcio", va un paso más allá de recibir y encajar los golpes —incluso más allá de ser una escritura femenina que consolará a una lectora modélica y de donde el incauto lector macho saldrá escaldado. En efecto, su estructura es evolución desde la negación (estupor ante los hechos), pasando por la ira, los pactos (el reconocimiento de la doble culpabilidad, la necesaria compasión), la depresión (por divorcio con la vida, más evidente en el marido cuya opción es el silencio), hasta culminar en el mayor de los esfuerzos —la aceptación.
La última serie de poemas, bajo el signo de la aceptación, resulta la parte más importante del poemario. La que debe haber costado más trabajo a la autora. En ellos vierte las conclusiones de toda una vida, como que la palabra nos salva (y el silencio de la incomunicación nos derrota), la fortuna de la libertad cuando la servidumbre acaba, la kantiana convicción de no poder ser feliz si no se tiene moral. Y la conclusión más bella y que corona todo el libro —La bondad es la base de nuestra civilización. Sin ella no hay Amor que valga.
En cuanto a la escritura de Isla Correyero, en este nuevo trabajo encontraremos las constantes de su obra. Las voces en primera persona tienen esa engañosa facilidad, ese don de la palabra que combina lo retórico con el habla común, la experimentación con la vulgaridad, para que cada verso empiece y acabe como debe. Isla Correyero puede ser formalmente una poeta barroca —y lo es sin duda en el sentido existencial. Pero cada una de sus palabras está escogida para golpear y doler como ninguna otra.
viernes, 26 de junio de 2015
Dos libros de Alba Sabina Pérez
Leo a la vez dos de los libros publicados por Alba Sabina Pérez (Santa Cruz de tenerife, 1984). Uno es el libro de relatos "¿Quién cuidará de mis guardianes?" (Idea, 2013). Con él me basta para creer que cualquier cosa que ella me cuente será interesante.
Desde el más tradicional, con su planteamiento/nudo/desenlace satisfactorios, hasta los más abiertos y experimentales en los que juega con la perspectiva y el tiempo, todos tienen lo que hace falta: no les sobra ni una palabra, su pequeña intriga se resuelve -o no- sin trampas, dejan buen recuerdo, emocionan.
La autora posee la habilidad de sacar punta a cualquier recuerdo o anécdota cotidiana. Es más, sus mejores relatos se basan, aparentemente, en vivencias propias narradas en primera persona con nombres reales de personas de sus círculos familiares y sentimentales. Si esto es exhibicionismo, bendito sea el exhibicionismo cuando nos ofrece y nos conmueve tanto.
Otra de sus bazas es la composición de personajes fuera de lugar, en desarraigo físico y espiritual, con una peculiar capacidad para captar los mecanismos psicológicos de la infancia, adolescencia y primera juventud. En este sentido, los relatos pueden entenderse también como una celebración, un tanto elegiaca, de la amistad y sus vínculos.
En contrapartida, su libro de poemas "Ya nadie lee a Pentti Saaritsa" (Ediciciones La Palma, 2015) enfoca el tema desde la amargura y la traición. Aquí, los amigos que salen bien parados son esos que llamamos 'invisibles' o 'imaginarios', comenzando por el elusivo poeta nórdico del título, más una larga serie de personajes extraídos de lecturas y filmes.
Y es que el mundo real (Barcelona, Madrid) que pintan estos poemas no resulta nada idílico. Tras la ruptura y los desencuentros, Alba Sabina Pérez nos emplaza en Vanishland, donde las metáforas cobran vida.
-- una reseña de José María Martínez
lunes, 25 de mayo de 2015
VIDA DE PROVINCIAS, de María Yuste
-- una reseña de José María Martínez
En idénticas
condiciones biogeográficas, hay quien escoge el realismo sucio y se complace
en detallar la degradación del género humano en verso y prosa. Y hay quien,
como María Yuste (España, 1988), nace y crece en el suburbio, con vistas a
descampados llenos de chabolas y barro, pero sencillamente es buena persona y
su mirada se empapa de lágrimas ante el panorama desolador.
La vida en
las provincias, en el puro desierto de sol y cemento, entre vecinos a los que
has visto en bragas por la ventana toda la vida y que siguen siendo auténticos
desconocidos, puede crear monstruos o puede revelar lo mejor de nosotros. María
tiene una inteligencia sensible que le permite ver con cercana distancia todas
las vergüenzas posibles del culo del mundo. La maravilla es cómo, de un lugar tan
feo, puede surgir una escritura tan compasiva.
Son
emocionantes sus retratos de mendigos, de tontos y locos, de jóvenes sobre los
que merodea el espectro de la droga y el subdesarrollo, junto a las fotografías
del álbum familiar, de una familia cuyas peculiaridades y miserias apreciamos,
porque ella nos las muestra con el justo pudor necesario para conmover y no
hacer carnaza. Desde una infancia y adolescencia donde la máxima elección era ser
de Camela o de Chayanne, el mayor atrevimiento ir al Cash Converters, María Yuste emerge pura y nos regenera a los que también pudimos vencer
al mortal aburrimiento y escapamos del lugar maldito.
-- "Vida de Provincias", María Yuste (Honolulu Books, 2014)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
SOLIDARIA
Recuerdo cuando se puso de moda la palabra solidaridad Y nadie la sabía vocalizar soli-lali-dad A los políticos se les trababa la lengua...
-
Qué espeluzne-- Mi pulgar en vez de la cebolla. La punta se ha volado si no fuera por una como bisagra de piel, que cuelga ...
-
Traduje "Elm" , de SYLVIA PLATH : OLMO Conozco el fondo, dice ella. Lo conozco con mi gran raíz central: Es ...
-
Quem vem vindo ali / tá capengando numa perna só Só pode ser coisa ruim / como bem já dizia minha vó (Paulo César Pinheiro) Nuestra casa, ...






