jueves, 3 de octubre de 2013

ÁRBOL, PÁJARO Y SOMBRA


Salgo a recorrer las tierras baldías
sin rumbo aparente por una senda calcinada.
Las cañas muertas se deshacen
como huesos bajo mis pies.

Me detengo ante el barranco y pienso
que es fácil dejarse caer y acabar roto
contra el polvo y las raíces exhumadas.

Un escorpión cruza entre mis piernas
al borde del abismo,
quizás un lagarto,
o puede que sea una columna de hormigas.

Escucho el canto de pájaros sin rostro
ocultos en los brotes de un árbol ceniciento.
Hacia él retrocedo. Los pájaros callan,
y yo arranco una ramita artrítica
como el dedo de una vieja.
Retiro su corteza con los dientes
y mastico sus agujas para extraer un zumo acre
que raspa en la garganta y así me reconforta.

Paso la tarde recostado contra el tronco,
mientras escucho el contrapunto disonante
de los pájaros que han vuelto a cantar.

Entre las ramas, queda balanceando
la sombra de un ahorcado.

© José María Martínez, 2013

(imagen extraída de  http://bellesmaladies.tumblr.com/post/62655620608)