sábado, 27 de julio de 2013

NIÑOS TRAS LA LLUVIA



Al revés que nosotros,
los niños aman los charcos.

Salpicarse de barro el vestido.
Hundir los pies en el lodo.
Tirarse al pozo de lleno.
Naufragar en un estanque.
Hacer trizas los espejos.

Los niños andan sobre cielos
que nosotros evitamos.

© José María Martínez / Tive