martes, 30 de julio de 2013

EL NIÑO QUE LLORA



En toda multitud de niños que juegan
hay siempre un niño llorando.

Porque otro lo ha empujado o le ha dado un mordisco.
Porque le ha entrado arena en los ojos.
Porque no entiende nada y se siente solo.

Consolarlo es en vano,
como querer salvar una bola de helado
caída al suelo sin remisión.

© José María Martínez / Tive