jueves, 1 de agosto de 2013

TOQUE

Veo algo escrito y se me van los ojos
a las letras como si fueran tetas.

Es superior a mí: me es imposible
cagar sin un libro entre las manos.

Llevo puestas las gafas de poeta
y en todo hallo motivo de arrebato.

Invento un haiku, una greguería:
por puro hábito, auténtica compulsión.

Continuamente me limpio las gafas
con un esmero de masturbador.

 © José María Martínez / Tive