jueves, 7 de septiembre de 2017

"Las niñas prodigio" de SABINA URRACA (reseña)



--una reseña de Tive Martínez, 2017


Adelaida García Morales escribió "El Sur" en un retiro de cinco años en La Alpujarra, lugar en el que situó después los hechos de su novela definitiva, "El silencio de las sirenas".

Sabina Urraca también se retiró un año a este apartado rincón, y de allí ha regresado con otra obra extraordinaria de amores obsesivos y fantasmas.

La conexión daría para teorizar sobre la posibilidad de un gótico sureño a la española de paisajes brumosos y casas familiares en ruinas, tan sombríos y hechizantes como sus atormentados personajes.

El trasmundo de alusiones y veladuras que García Morales dejó entrever en "Bene", la infancia y adolescencia femeninas como territorio trágico y libérrimo del que apenas dio detalles explícitos en "La tía Águeda", se vuelven pornografía y gore en "Las niñas prodigio" de Sabina Urraca —esos géneros tan cercanos al humor negro desesperado como única salida.

Pero no son solo los primeros planos sangrantes lo que diferencia a dos autoras tan espiritualmente hermanadas.

García Morales fue, en cierta manera, una escritora malograda por su propia evanescencia, que le impedía diseñar un armazón literario satisfactorio.

Por el contrario, Sabina Urraca domina la estructura, enlazando capítulos que son por sí mismos historias redondas, y cerrando la novela con un final que se lee con la doble emoción de lo relatado cuando está tan maravillosamente escrito.

Es un placer leer a Sabina Urraca, por más que haya lectores que se asusten de su incorrección —digamos— moral.

Su alucinado panel de prodigiosas niñas malas, y en particular la espeluznante lucidez con la que su protagonista da cuenta de cada una de sus bajezas, requieren tal vez lectores menos cerrados a sentir el verdadero dolor del hueco y la caída.


-- "Las niñas prodigio" de Sabina Urraca ha sido publicado de modo inmejorable por Fulgencio Pimentel, 2017.