lunes, 25 de julio de 2016

Un poema de SARAH CERTA



HOLA HOLA

Los poetas son gente de lo más vacía que conozco
es el tipo de pensamiento venido de algún lugar para darme por detrás
en el cerebro, los putos elfos lanzabolas de nieve.
Tengo humedad en los sobacos porque me he tirado toda
la mañana sola en el sofá, pensando en hilos
de palabras como perlas, en lo mucho que quisiera besar
cada clavícula del mundo.
En cuánto te echo de menos.
No puedo recordar la última vez que vi un pájaro o
que me masturbé, y ahora la mañana ha pasado y yo todavía estoy
en el sofá, con la tripa llena de pasta, mis luces de Navidad encendidas y
el corazón tan firme que lo puedo sentir en mi clítoris, esa lengua
de colibrí donde mis muslos se juntan.
¿Qué estás haciendo y por qué no soy yo?
Estoy intentando ser otra persona.
Estoy intentando sonreir más.
Estoy intentando dejar de intentar.
Estoy intentando derribar la puerta y construir un parque de algodón,
gemir más, inventar oraciones
que entren como cuentas
de rosario, píldoras sagradas en cadena.
Quiero atragantarme con algo bello
y luego escupirlo de vuelta
en la boca de extraños en la calle
para poder sentirme una buena ciudadana en mi comunidad. 
Me pregunto si tendré una enfermedad.
No me preocupa tener una enfermedad.
Esto soy yo en domingo.
Hola hola soy una persona en el mundo y te amo.
Hola hola solo sé decir tonterías sobre la guerra excepto
que amo que millones de ti hayan muerto dentro de mí.
¿A dónde va todo ese esperma?
es una pregunta que me hago muy en serio, mi vagina
tiene las paredes como un cementerio,
excepto que nunca es triste. Este es el primer poema feliz
que escribo sobre la muerte, y no entiendo
mucho de cuentas bancarias o de refrigeradoras,
pero tengo de las dos y eso me basta por hoy. 



-- Sarah Certa nació en Alemania y vive en Minnesota. Poeta y consejera espiritual.
-- Traducción española de Tive Martínez, 2016