miércoles, 18 de febrero de 2015

CUENTO ATRÁS

"Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos"
(León Felipe)

Érase una vez una princesa
a la que todas las noches contaban
cuentos para dormir.


Érase una princesita.
Todo el santo día, adormecida
con historias de hadas y de príncipes.


(brujas y sapos no, que son muy feos)

Érase una niña asustada a la que protegían
de los horrores del mundo
con cancioncitas.


Tanto es así que ni sospecha
de la boca cariada del juglar

ni de las manchas que el bufón luce en los leotardos.

(ni de la daga oculta entre bordados ropajes)

Érase un princesito que solo creía
en lo que veía.
Creía que lo veía todo, y solo veía
lo que creía.


Un chico listo.
Imaginaba dagas bajo los leotardos
y dientes podridos que eran de oro.


Veía brujas donde había lindas doncellas.

(sus sapos, gallardos paladines)

Érase demasiadas veces un banquete de fantasía
para ocultar la realidad.
El cerebro rebosa de conspiraciones
por un empacho de dulces patrañas.


Juegos de tronos,
pociones milagrosas y venenos.


(manejos de la CIA)

Los principitos y las principitas interpretan la vida
bajo el influjo del brujos y magos,
poetas y profetas.


Malabaristas del lenguaje
se hicieron los reyes de la ficción.


Érase que se era...

(y no fue más) 

-- un poema de José María Martínez / Tive, 2015