lunes, 23 de junio de 2014

"Micaela Moon" de MIGUEL AVERO

Ha llegado a casa, y he hecho lo que había que hacer: abrir el sobre con cuidado, conservarlo por fetichismo (no todos los días llega correo de Uruguay) y lanzarme sobre el libro para leerlo allí mismo, de pie, tumbado, como sea.

MIGUEL AVERO (Montevideo, 1984) ha escrito su relato bajo el signo de la fascinación que, como tanta otra gente aquí y allá, siente por la chica de la portada.
A estas alturas creo que ya puede decirse que Micaela Moon, también conocida como Luna Monelle, es icono y musa de escritores.  

Así, escribe Avero: "Leer a Micaela Moon me llena de creatividad, de alegría sin fronteras, de ganas de ser otro; ese otro que siempre quise ver en el espejo, ese espejo donde hasta hace poco sólo había fantasmas". Cierto.

"MICAELA MOON" (Editorial Travesía, 2014) es una pieza breve de fantasía desatada, progresivamente surreal, con la locura romántica de un Gérard de Nerval que se moviera en un escenario de William Gibson. Reconocemos calles y locales de la capital uruguaya, cubierta por una lluvia intensa que tal vez haya invocado la lectura del poemario apócrifo con el que empieza todo. Creemos reconocer personas reales en los personajes, pero tal vez todo está inventado. O no.

Literatura hecha "tras una barricada de libros para sobrevivir". Para adictos a la poesía, a los nuevos vínculos que está creando la amistad virtual en redes sociales, al flujo libre de sentimientos que, por una vez, parece de verdad.