lunes, 4 de noviembre de 2013

SEPULTURERO

Alguien dejó abandonadas dos frutas
en la vereda; forma parte de mi trabajo
recoger todos los desperdicios
que los demás largan a su suerte
sin reparar en las consecuencias;
por ejemplo, estos dos seres desnudos,
enarenados, llenos de magulladuras,
que ruedan y chocan entre sí blandamente
como dos aves desmayadas,
dos amantes exhaustos, truncados,
a los que yo doy cristiana sepultura.

© José María Martínez, 2013