miércoles, 18 de septiembre de 2013

A TOMÁS LUIS DE VICTORIA (1548-1611)

                  "Libera me, Domine, de morte aeterna"
                              (Officium Defunctorum) 



Maestro,
¿será que fueron menos devotos
los cantores en vuestro tiempo
o tañía el organista con mayor desgana?
¿Fue por eso que el Altísimo
no atendió las súplicas?

Disculpad, pues, que no confíe
en un Creador a quien conmueven más
los sacrificios sangrientos
que la belleza limpia de vuestras misas.

Si Él no respondió entonces,
cuando le ofrecisteis lo mejor
del ingenio humano,
¿tendrá piedad de nosotros ahora
que son mayores nuestros pecados?

© José María Martínez, 2013