martes, 23 de julio de 2013

ME LLEVO UN LIBRO AL PARQUE



Me llevo un libro al parque

con la vaga intención de hojearlo

mientras mi hijo juega a solas. 


No hay nada que hacer; el crío insiste

en que recoja su globo y se lo lance.


Corre un vientecillo, y el globo

hace movimientos inesperados

que resultan divertidos. 
                                             Rimbaud

acaba siendo una excelente raqueta

para jugar con un globo deshinchado.



De camino a casa, me pregunto

si no habré encontrado una nueva

función para la inútil poesía.

© José María Martínez / Tive