domingo, 1 de noviembre de 2015

SONRÍE, por Eileen Myles


No es tan divertido sin una buena
luz y un cuchillo afilado.
Me refiero a meter las manos hasta llegar al corazón
del asunto. La gente saca tiempo
de algun modo para encontrar afilador
o usa el tuyo, o aquel que el horrible
inquilino dejó. El goteo del grifo me recuerda
a alguien conocido. El resfriado de hoy
es el resultado de comprar
la blusa nueva ayer. Esperaba el resfriado
en cualquier momento menos hoy.
Llevo puesto ese goteo como un sobretodo.
La comida a medio hacer e incluso el espacio
que rodea a la increíble posibilidad
de pasar hambre siempre como mi favorito
Frankenstein. El goteo tiene tonos.
Un parentesco con el cuenco
que solo contiene agua.
Todas esas rimas todo el tiempo. Creía que
Mark Wahlberg era de la familia.
Igual que Tim pero en su lecho de muerte
me dijo que era adoptado. Detrás de cada
una de sus sonrisas pensaba que Eileen
era una tonta. A eso se parece el
amor. Si despierto y mi amo me mira horrorizado
huyo mundo afuera con esa
enorme herida. He cargado tanto tiempo
con la mía  que ya no la considero especial.
Es solo el otoño y el sonido de sus sirenas. Es la agonía
de ser humano. No un perro que muere tal vez seis
veces en vida de sus amos. Todos son hipócritas
y falsos. Todos son monstruos como yo.
Ahora los conozco a todos. 


-- traducción de Tive Martínez, 2015
-- Smile, de Eileen Myles se incluye en su reciente antología "I Must Be Living Twice" (Ecco, 2015)