martes, 2 de junio de 2015

tres poemas de JOSHUA JENNIFER ESPINOZA



un diálogo constructivo

quiero hablar de la risa falsa.
del todo está bien.
del juguemos limpio a puñetazos.
del besemos la mano que golpea.
este muro construido con los huesos de ella.
esta encimera pulida con sus lágrimas.
hay hombres
en todas partes
bailando
al son de la complicidad.
el ruido del silencio
que zumba y zumba y zumba y zumba
fuerte en torno a tu cabeza.
este suelo cubierto con tus cosas.
tus bellas palabras sobre la humanidad.
son también silencio.
la risa es silencio.
silencio que crece en volumen.
rezo por las palabras que saben a fuego.

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soy ese ruidito
que presenta migrañas en forma
de lágrimas.
soy alérgica a los sentimientos
en esta tarde de domingo
sola. dios me guarde,
digo habiendo perdido la costumbre.
esas cosas del pasado que sobreviven.
ciertas frases que
siempre me digo en español
automáticamente
como si en realidad quedara algo
en mis venas
una pérdida que se auto afirma
en este ensueño de estabilidad
de corporeidad
de personalidad
de haber tenido alguna vez
un nombre que no fuera dolor.


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es importante ser algo

es como una vida. real como la vida misma.
me encaramo a un error
y me reinvento con la forma
de un error más acertado
unas gafas bonitas
sin lentes,
zapatos que no me quedan bien,
un pecho que duele siempre.
hay una lista de cosas
necesarias para ser persona.
yo no quiero ser persona,
pero no tengo elección.
así que desciendo y
beso los pies.
asciendo y lamo
la rodilla.
te doy mi cráneo
para que hagas con él lo que consideres.
cultivas flores en mi cabeza
y las cortas demasiado rasas.
me pinto las uñas bonitas
y qué más da. a quién le importa una mierda.
yo intento que no importe una mierda
pero no me queda bien.
me pongo mi ropa. me pongo mi cuerpo.
salgo al patio y me avergüenzo
a los ojos de todas las cosas.


(una traducción de José María Martínez / Tive, 2015)