viernes, 10 de abril de 2015

Interiores, de Jayinee Basu



Interiores


te despierta una pata de gato bendiciendo tu nariz con terciopelo
aspiras aromas matinales rodeada de lino y lana
con el entramado de un helecho ribeteando la cama de verde encaje chantilly
honrando un cuerpo, te postras en eclesiología
creas historia divina de la luz dorada que acaricia tu pelo
rociándolo con mil diminutas bendiciones
que tu día florezca con igual cantidad de palabras e indescriptible
te embebes de cosas dulces y liberas perlas de tus ojos con un pestañeo

observas una figura esbelta vestirse con prendas clásicas de corte austero
decir que hay piezas de ropa que trascienden temporadas y tendencias
es ignorar las proporciones que revelan la personalidad de quien las lleva
igual que decir que como todas las ciudades están compuestas de calles y edificios
las caras de sus habitantes y sus tristezas son las mismas
que un cangrejo comprado en el mercadillo sabe igual que uno recién atrapado del mar
tras chapotear contra la gélida rompiente borracho de cerveza y whisky
carne de tenazas robada chorreante de mantequilla aurum del tenedor alegre de un amigo

caminas cruzando la mañana de la ciudad con olor de pan y azúcar quemado
un enorme camión con un cepillo de pelo gigante ha peinado la basura
eliminando los arroyuelos de orines de numerosos animales urbanos
te lleva a recordar la vaca enlutada cuyos excrementos servían de combustible
amasados en pasteles poco apetitosos por manitas morenas que los dejaban
pegados en las paredes para secar

con lo cual te introduces en una oscura oficina con vistas a un edificio
y tus ojos amarillean de inmediato, tu piel envejece
los cigarrillos te tienen rodeada, tu pelo lleno de humo
acumulas basura en aras a obtener patrones
de hábitos de consumo que te ocupan horas de andar a hurtadillas
del aire acondicionado de tu oscura oficina, tu cuerpo en su lugar
preferiría la atmósfera protectora de un cobertor de plástico
plagado de punzaduras con la forma del Cinturón de Orión.


- poema de Jayinee Basu
- traducción de José María Martínez / Tive, 2015