miércoles, 23 de octubre de 2013

"INCENDIARIO" de Bárbara Butragueño



Tras varios años de ser finalista en los principales premios nacionales y convertise en recitadora de culto, BÁRBARA BUTRAGUEÑO (Madrid, 1985) debuta en las librerías con "INCENDIARIO" (2013, Polibea). La autora es además una conocida pintora callejera, ilustradora y -créanlo- abogada.



"Incendiario" es un verdadero diario de incendios íntimos debidos a la confrontación de un cuerpo individual con otros cuerpos, los de amantes que abrasan y luego abandonan, pero también los de víctimas calcinadas por la guerras de la sociedad: poemas en llamas, que no rescoldos ni cenizas. También se quema el propio cuerpo debatido entre "la enferma y débil Bárbara" y "la insurrecta la deseada".



La escritura de "INCENDIARIO" crece en intensidad, como una hoguera, desde un comienzo donde la poeta deja claras sus intenciones:



(...) entender que la forma más perfecta del amor

es el regreso



y volver a uno para no negarse jamás



volver a uno para ser el centro de toda ausencia



y cobrar sentido en la casa propia de los huesos



en la oscura biología del deshaucio que se impone.



Bárbara Butragueño tiene una voz terrible que se traduce en poemas donde la anécdota privada -que nunca se cuenta: la autora no es exhibicionista- es transcendida para convertirse en metáfora, en creación ardiente.



La última parte del libro, "Cremación", no invoca el nombre de Alejandra Pizarnik en vano ("No quiero ir nada más que hasta el fondo") y contiene unos poemas, versificados o en prosa, que dejan grabadas a fuego imágenes poderosas:



"y nosotros como dos bolsas de aire friccionadas

escurriéndose como residuos de jalea transparente"



"aunque camine con la boca abierta

como una excavadora llena de escombros"



"mi pequeña, tú que conoces la leche sucia de los días, la cólera interminable de la sed"



"INCENDIARIO" es poesía ígnea de la más alta temperatura literaria y emocional que pueda encontrarse hoy en día.

© José María Martínez, 2013