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martes, 9 de febrero de 2016

POEMA DE AMOR nº 137, por Sarah Kay





Te despertaré temprano
aunque sé que te gusta quedarte hasta el final de los créditos.

Te dejaré moneditas en los bolsillos,
estampillas de superhéroes
entre las páginas de los libros,
sobres de azúcar en el banco de la cocina.
Te hanseligretel-llevaré a casa.

Hablo en peliculés.
Incluso como en algunas que no he visto todavía.

Te amaré con un exceso de comas,
pero con asteriscos nunca.

Habrá más sudor del que estás acostumbrado.
Más piel.
Más palabras de las que son necesarias.

Mis pelos en el desagüe de la ducha,
mi olor en tus suéteres,
pasadores por todas las repisas.

Hago los mejores sándwiches del mundo.
Tú te encargarás de las servilletas.

No sé hacer una dominada.
Pero se me dan muy bien las excusas.

Cuento los paraguas rotos tras cada tormenta,
y caigo rendida repitiéndote: gracias.

Te despertaré temprano
con mi fuerte latido.
Tú dirás: ¿no podríamos seguir durmiendo?, y yo diré:
confía en mí, no sabes lo que te pierdes.


--- poema de Sarah Kay, incluído en su libro "No Matter The Wreckage" (2014, Write Bloody Publishing)
--- versión de Tive Martínez, 2016

sábado, 30 de enero de 2016

PARTES PRIVADAS, por Sarah Kay



El primer amor de mi vida nunca me vio desnuda.
Había siempre un familiar que volvía a casa en media hora,
siempre un hermano menor en la habitación de al lado, había tanto
cuerpo y tan poco tiempo para mostrárselo.

En lugar de eso, le di un hombro, un codo, la curva
de mi rodilla. Le presté mis bordes, mis esquinas:
las partes de mí que me estaban permitidas, las partes de mí
que hace mucho perdí la esperanza de ocultar.

Nunca me pidió más. A cambio me dio sus pestañas,
su nuca, las palmas de sus manos. Sosteníamos cada pieza
como a una nectarina que dañaríamos de no tener cuidado,
las recogíamos como si fuéramos a construir un huerto.

Y los espacios que nunca vio: aquello que mis padres
llamaban “partes privadas” cuando todavía
cabíamos, mis angustias y yo, en una bañera,
les compensé haciéndoles entrega de todas mis partes privadas.

No hubo secreto que no le contara,
no hubo instante sin compartir.
No crecíamos a lo grande, sino hacia adentro: como hiedra envolvente,
amoldados el uno en el otro en perfectos ying y yangs.

Nos besamos con las bocas abiertas, aspirando su aliento
en mi aliento y viceversa. Hubiéramos sobrevivido
bajo el agua o en el espacio exterior, viviendo apenas del intercambio
de nuestra respiración. "Amar" se deletreaba D-A-R. 

Nunca quise ocultarle mi cuerpo.
De haber sido capaz, le hubiera regalado todo
con el resto. Ignoraba que fuera posible
guardar ciertas cosas para mí.

Hay noches en que despierto sabiendo de su ansiedad.
Él anda por el mundo en brazos de otra mujer
y los años nos han esparcido como semillas de diente de león,
desgastando los bordes de piezas de un rompecabezas que antes encajaba.

Bebe del vaso de la mesilla de noche, comprueba
la hora en el reloj digital, las cinco de la mañana. Se revuelve en las sábanas
y trata de calmarse. Espero a que se duerma, antes de plegarme
de codos y rodillas; tratando de alcanzar cosas que hace tiempo regalé.


-- traducción de Tive Martínez, 20k6

SOLIDARIA

Recuerdo cuando se puso de moda la palabra solidaridad Y nadie la sabía vocalizar  soli-lali-dad   A los políticos se les trababa la lengua...