miércoles, 25 de febrero de 2015

CATORCE



en memoria de Kluivert Roa, estudiante


en san cristóbal plural
en calles varias de venezuela
marcharon catorce contra uno

catorce años sinnúmero
aislando a uno indefenso
separado e impar en su soberbia

catorce en la voz y la mirada
tus municiones
la frente la piel desnuda

el pulso en las sienes
la nuca múltiple y superior
acorralando a uno

uno en abrumadora minoría
pero basta un arma un disparo
para derribar catorce

solo catorce frente a Uno
Único Poder protegido tras el silencio
de la callada mayoría


- poema de José María Martínez / Tive, en denuncia del asesinato del estudiante Kluivert Roa de 14 años
 http://www.el-nacional.com/sucesos/San-Cristobal-militarizada-asesinato-PNB_0_580742153.html

sábado, 21 de febrero de 2015

Nuevos libros de Gabriela Wiener

-- un reseña de José María Martínez / Tive, 2015




Se abre "Llamada perdida" (Malpaso, 2015), la nueva recopilación deliciosamente miscelánea de Gabriela Wiener, con una "Advertencia" o especie de defensa de su escritura:
"Creo que lo más honesto que puedo hacer literariamente es contar las cosas como las veo, sin artificios, sin disfraces, sin filtros, sin mentiras, con mis prejuicios, obsesiones y complejos, con las verdades en minúscula y por lo general sospechosas."

A estas alturas —a estas lecturas de Joan Didion— la justificación debería ser innecesaria. La ficción está sobrevalorada. La ficción ha calado tanto en nuestra manera de entender y narrar la realidad que hemos conseguido deformarla. No necesitamos más ficción. Ya nos han contado demasiados cuentos.

La literatura de Gabriela Wiener (Lima, 1975), rara ave emigrada a España, se nutre de la realidad y se expresa en primera persona púdicamente desinhibida, derramando sentimentalidad cruda, tierna rudeza y un humor negro característico aplicado principalmente a sí misma.

Sus primeros reportajes, por ejemplo los recogidos en "Sexografías" (Melusina, 2008), la convirtieron en referente  del periodismo gonzo. Era la joven deslenguada que vivía por nosotros las experiencias más peliagudas. "Nueve lunas" (Random House, 2010), su maravillosa crónica de embarazada, demostró que la vida privada era el más fascinante de los mundos. Nos conmovió con sus vivencias personales como mujer extranjera económicamente en vilo y nos hizo amar a su pequeña familia. 

En "Llamada perdida" volvemos a ser voyeurs privilegiados de su cuerpo y su universo de amistades y familiares. Volvemos a saber lo que ella nos permite de Jaime y de la niña Lena, de Lima y Barcelona. Su estilo ha madurado espléndidamente, adquiriendo un tono lírico que estaba latente y que ahora alcanza altas cotas de emoción. "Llamada perdida" genera abundantes sentimientos de empatía y lágrimas. Pero ya no somos simples mirones, ahora podemos además vernos reflejados en un espejo y reírnos con ella de nosotros mismos.

Descubrimos también un nuevo tono político en este libro lleno de subrayables:
"Detengámonos por un día. Un día. Intentemos vivir al margen, no producir como nos dicen que produzcamos, no consumir como nos dicen que consumamos. No participar del sistema. No hacer nada. (...) Hay que organizarse, crear redes, establecer alianzas, rescatar la tribu. Resistir. No hacer nada."

También debuta como crítica literaria alternativa con dos magistrales retratos-entrevista a Corín Tellado e Isabel Allende —donde Roberto Bolaño, después de haber sido venerado en el primer capítulo, recibe de lo suyo. Es marca de la casa: Gabriela es "rara, extrema, contradictoria", gratamente incómoda y culo de mal asiento, droga para lectores libres.

"Llamada perdida" hace referencia a cierto "mítico libro de poemas inédito". Tras años de ser "poeta secreta", el libro ya ha sido publicado. Podemos no entender "Ejercicios para el endurecimiento del espíritu" (La BellaVarsovia, 2014) de varias maneras, y leerlo mal al margen de una biografía que está ahí, con sus lugares y recuerdos habituales o creyendo que ya lo sabemos todo porque nos lo ha contado antes con pelos y señales en prosa.

Pero la poesía, el género que más se presta a imposturas, en manos de Gabriela Wiener es el que más fielmente refleja la realidad. No para embellecerla o enmascararla. Es la realidad que sucede toda dentro de nuestra mente y que se explica mejor con metáforas y recuperando los juguetes de la infancia.

La poesía herencia de un padre cuyos poemas deconstruye la obliga a condensar en unos versos lo que efusivamente trató de contarnos con un mayor número de palabras y alardes de desparpajo. En este esfuerzo, fuera de ironías, logra Gabriela hacer recuento de su vida sin tener que crear un personaje. Sin minifalda de cuero y sin maquillaje, más desnuda y presente que nunca.

miércoles, 18 de febrero de 2015

CUENTO ATRÁS

"Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos"
(León Felipe)

Érase una vez una princesa
a la que todas las noches contaban
cuentos para dormir.


Érase una princesita.
Todo el santo día, adormecida
con historias de hadas y de príncipes.


(brujas y sapos no, que son muy feos)

Érase una niña asustada a la que protegían
de los horrores del mundo
con cancioncitas.


Tanto es así que ni sospecha
de la boca cariada del juglar

ni de las manchas que el bufón luce en los leotardos.

(ni de la daga oculta entre bordados ropajes)

Érase un princesito que solo creía
en lo que veía.
Creía que lo veía todo, y solo veía
lo que creía.


Un chico listo.
Imaginaba dagas bajo los leotardos
y dientes podridos que eran de oro.


Veía brujas donde había lindas doncellas.

(sus sapos, gallardos paladines)

Érase demasiadas veces un banquete de fantasía
para ocultar la realidad.
El cerebro rebosa de conspiraciones
por un empacho de dulces patrañas.


Juegos de tronos,
pociones milagrosas y venenos.


(manejos de la CIA)

Los principitos y las principitas interpretan la vida
bajo el influjo del brujos y magos,
poetas y profetas.


Malabaristas del lenguaje
se hicieron los reyes de la ficción.


Érase que se era...

(y no fue más) 

-- un poema de José María Martínez / Tive, 2015

A LAS COLINAS, un poema de Sepideh Jodeyri

 La poeta y traductora irani Sepideh Jodeyri ha recibido amenazas en su país, donde la homosexualidad es un crimen que se castiga con la muerte. Básicamente, por traducir al persa el cómic "El azul es un color cálido", de la francesa Julie Maroh, que cuenta la historia de amor entre dos mujeres. Traduzco uno de sus poemas:



A LAS COLINAS



a todos mis compatriotas en el exilio



Quizás fue mi vida apenas

La que quedó en suspenso

De tus ojos enrojecidos



¡Corre, oh luz de mi cuerpo, corre!



Quizás fue solo mi negra percepción

Como quien se siente culpable

Detrás de una puerta.



¡Debería arrasar con todo      del cementerio de Al-Baqi al de Xaravan

Y huir a las colinas!

¡Debería llevar conmigo        las pequeñas canciones del alma

Y huir a las colinas!

¡Debería adoptar                    el nombre a la moda de Teheran

Y huir a las colinas!



¡Corre, oh luz de mi cuerpo, corre!



Una y otra vez grito

Apreso tus oídos una y otra vez

Y grito...



            ¡El mundo es mi pecado, oh manchas sin sentido!

            ¡El mundo es mi pecado, oh risa sin cuento!

            Y yo soy

            Un grito.



¡Debería llevarme      esos ridículos pecados

Y huir a las colinas!



Doce, nuestra cuenta es de doce

El cruel maquillaje de mi rostro           que se ríe de la tierra: ¡es doce!

Y de la grieta que abrí en mi cuerpo    fluyen mil huertos en flor

¡Oh fuentes dormidas! ¡Corred, corred sobre mi cabeza; es doce!



¡Corre, oh luz de mi cuerpo, corre!



¡Oh los carámbanos que cuelgan!

¡Oh las fracturas de mi cabeza!



Os repetís

Como se repite la rotación de la tierra

Que se prolonga / de sol a sol.



¡Y el aire

Que se ha encaprichado y

Viene a comerme!



¡Oh Egipto!

¡Oh día superlativo de las mujeres!

¡El rostro que tú revelas

Nunca nunca

Ensombrecerá

Mis ojos!



Y la luz

Se ha enterrado en

todos los superlativos.

¡Debería atrapar un poema, el pan y la sangre / y huir a las colinas!



El ranginak que horneamos era más colorido que nuestra sangre

¡Y el amor

Al posarse sobre mi cabeza

Cayó y

Se rompió!



¡Maldita la tumba de mi padre!

¡Que todo lo que tengo es de su propiedad!

¡Debería capturar esas tumbas medio-vivas / y huir a las colinas!



Y lo que queda de todo

Y lo que queda de todo

Y lo que queda de todo

Y el cielo que gira y gira hasta quedarse negro

Como los días que no pasarán sobre mi cabeza

Como las aguas que sometidas a presión

Son las aguas más áridas del mundo

Como yo

Que no soy mujer alguna

Que no soy color alguno

Que no soy alma alguna

Sino una sombra

Que lo deja todo

Y se va


 -- un poema de Sepideh Joeyri
 -- traducción de José María Martínez, 2015 (a partir de la versión inglesa de la profesora Fereshteh Vaziri Nasab, revisada por la autora)